jueves 5 de noviembre de 2009

Herencia

Que se transforme en una marea que arrastre en arenas doradas la sonrisa de niño con la que despiertas en las mañanas. Que grite con fuerza mas lleno de calma, como cuando me miras a los ojos sin decirme nada. Que corra con tus piernas aladas, esas todopoderosas que te llevan por el mundo, esas que te clavan a la tierra y su gente como una raíz. Que cale en las almas, que saque todo lo bueno escondido y lo repliegue inmenso como la mejor de las pandemias, la sabiduría silenciosa de quien no sabe que ya entendió la vida entera. Y sus manos sanadoras, dulces como las mías, atentas como las tuyas, hilando causas para que ceda el dolor. Que te quite el sosiego, te arrebate el alma, que nos tome para siempre y nos indique un camino que solo soñamos. Pero antes que todo, que me mires hoy a los ojos y embelezado me asegures que me amarás para siempre...

viernes 30 de octubre de 2009

Nacer


No esperaba ser feliz.
La vida me mira desde la hoja que se mece en el árbol frente a mi ventana.
La muerte no es una amenaza, se va instalando en mis arrugas, en mi vientre menos fértil y en mis canas.
El camino sigue zigzagueando y se torna desafiante al final de la jornada.
Apilo los recuerdos en estantes que separan los momentos felices de las deslealtades. Y el dolor es un estandarte que me clama victoriosa tras la batalla.
Me disculpan el silencio, amigos, he estado ocupada. Soñando mi cabañita en el bosque, armando mis trenzas, disfrutando la lluvia y preparándonos de a dos, para lo que depara el mañana.
Un abrazo.

lunes 28 de septiembre de 2009

Voraz

Más allá, donde soy la diosa que ves cuando me miras a los ojos y buscas mi boca. Más allá, donde mis manos llegan a tus muslos, se esconden en tu entrepierna y te toman por asalto. Más allá donde puedo desvestirme de este cuerpo que se cansa y no responde, donde la pasión que desatas se transforma en un ave de fuego que vaga voraz y rotunda devorando tu dolor. Más allá buscaré las alas, me adentraré en el pasaje secreto que me lleve desde tu sexo a tu historia. Quiero apoderarme de tu risa de niño cuando saltabas en las pozas de agua, de tus manos sucias, de tus ojos brillantes, y porqué no, de la lluvia que te mojaba el pelo enredado. Quiero beberme tus labios gruesos, quiero tatuarlos en mi cuello. Seré tu compañera de camino en bosques húmedos y desiertos esquivos.Viajaré sin permiso a tu memoria, reemplazaré tu primera mujer, tu segunda , todas. Seré yo gloriosa clavando mi bandera en tus quiebres, sufrimientos, deseos, alegrías y pasiones. Ay amor, trata de quitarme a hora, si cada paso que das es un lazo a mi pecho acalorado, que te llama como una loba. Más allá soy invisible, soy toda manos y cuerpo cabalgando tu cuerpo de dios amado. Más allá de esta piel que se quema, que vive solo para morir y no entiendo, más allá te espero esta y otras y todas las vidas, que si acaso no hay ninguna, no me importa. Yo sabré como he sabido, tenderte las más dulces trampas para amarte a destajo, para hacer que corras a mis brazos. Soy desde aquí y por siempre, el peor de tus peligros. No cuides, no temas, no mires, solo lánzate a mi vacío amor mío. Ni aquí, ni más allá, no podríamos evitar amarnos.

domingo 13 de septiembre de 2009

Negro

Un demonio como yo, debiera sacarse el corazón del medio del pecho para que no lo confundan, para dejar de sufrir. Qué hace esta piel blasfema jurando amor eterno. Qué hace esta boca perversa devorando tus labios. No sabes qué deseos de corromperte el alma, de quebrarte hasta el infinito, solo para hacerte mío. Y que nadie te nombre sin pensarme, que nadie te busque sin encontrarme. Que nadie te toque sin herirse las manos con mis ojos vigilantes.
No te engañes, hombre mío, si te abrazo dulce y caes envuelto en mis manos, si te sumerges cálido y húmedo entre mis piernas... soy todo menos inocente, soy todo menos desvalida, soy todo y aún más si fui herida.
Soy tu demonio redimido.
Tu ángel herido.
El paraíso y el infierno hacen cuna en mis pechos... amor mío.

viernes 4 de septiembre de 2009

Gris


Pensamos que podíamos cambiar, que el pasado podía deshacerse, que el futuro se construía a dos manos, pese al mundo entero. Pero con terror fui viendo cómo nos desarmamos de a poco y nos invadía el miedo. Y es que aún dolían aquellas heridas que no quisieron sanar. Y por más que quiero (con desesperación amor mío), no encuentro la forma en la que me pueda redimir. Ahora mismo no puedo mirarte a la cara y admitir que lo he extropeado todo, que he fallado y que soy la culpable de tu dolor. Si dejé la puerta abierta para que las dudas se sembraran en tus ojos y la fe en nuestro destino se desvaneció. Llueve afuera, amor mío, porqué no regresas de inmediato, dime que se te enfriaron las manos, que no encontraste tu teléfono o cualquier excusa ridícula para abrazarme de nuevo y susurrarme al oído que no te deje ir otra vez. Entre lágrimas agradecidas abrazaré tu cuerpo, entibiaré tus manos, te atraparé entre mis piernas, te protegeré de la la lluvia y no nos dejaré caer.

martes 25 de agosto de 2009

La ciudad


Sigo mirando por la ventana y el cielo gris deja la ciudad pausada.
Busco muy dentro la respuesta que no llega de tu silencio.
"Me tengo que ir" Callas. "Me tengo que ir, lo he decidido", reitero más lento, mordiendo las palabras como si quisiera detenerlas antes de nombrarlas. Te siento ofuscada, medio dolida, aturdida de pronto, o tal vez me equivoque y solo sea yo, a todo esto.
Mientras nos acompaña el tic tac desganado del reloj de pared que no me llevo, siento esa vocecita mascullando "qué estás haciendo...".
He decidido partir. Caminé todo lo que pude buscando tu sueño. Tropecé de tantas formas. Te creí ver en un amor no correspondido, en los acordes estruendosos de los viernes por la noche, en la sonrisa de mis amigos, en los aciertos del camino. Pero todo se fue desvaneciendo y nada era mío, todo era un reflejo absurdo de mis deseos.
Lo único que alcancé a rescatar fue un par de razones para vivir el camino. Para poder replantearme una y otra vez, y aprender a mirarme al espejo con cariño, pese a las canas, los rollos, las estrías, el pellejo más suelto, las arrugas incipientes y decir desde el fondo del corazón "me quiero".
Y cuesta. Ni imaginas cuánto cuesta mantenerse estoica y dar el paso que sigue en vez de mandar todo a la cresta. Que nada fue como creíste una noche en la que la luna trazaba rayas de zebra sobre tu piel enamorada.
Preparo mi partida.Y es solo mi partida. Vuelvo a mirar a la vieja de trenzas blancas que aún ordena libros sola en su casa, en el último capítulo de mi vida.
Me levanto, pues, asumida. Miro a mi alrededor y solo estás tú, tras el ventanal, callada y gris sin decir palabra.
Ahora a dar el otro paso. Y es una tarea media titánica, mi amiga, pero aquí estoy... tratando.
Hasta siempre.

sábado 8 de agosto de 2009

A mi Chamán


Amor, el tiempo nos ha llevado mar adentro.
Desde que nos tentamos con la espuma , haciéndonos cosquillas en los pies y nos zambullimos osados bajo la ola, nadamos y casi sucumbimos a la fiera marejada de nuestros fantasmas, miedos y rabias.
Amor, amanece ahora y el sol allá arriba, pellizcando el suave oleaje que lleva nuestra barca, me recuerda lo vivido y me llama a la calma.
Todo este prostituto, vilipendiado, desmesurado y equívoco corazón es tuyo.
Voy aquí a tu lado y tu mano toma mi cara, recorre mi cuerpo, me toma firme por la espalda, mientras me preguntan tus ojos oscuros y brillantes si acaso quiero.
Te miro yo ahora, el viento hinchando nuestras velas, nada más ni menos que el mundo entero allá adelante y te respondo.
No importa si aquí mismo, en medio del mar abierto, o si más allá donde nos guíe la vida. Si en este u otros mundos. No hay alma, ni piel, ni corazón más bellos que los tuyos. Contigo he sanado mis heridas y he vuelto a sonreir sin mentiras.
Amor mío, sí, quiero.