
De niña soñaba con este mundo que me regalas en una sonrisa, a mitad del pasillo sin gente, la mirada traviesa algo inquieta, escrutando rápido la presencia de otros ojos que nos descubran como si fuera un juego... pero no. De niña con la risa en la cara, las manos sucias, las rodillas peladas, corriendo disparada escapando de otros compañeros, de pronto me detenía y sentía el pecho alborotado y las mejillas picantes de calor como en un mordisco, justo como después de hacerte el amor. De niña, discutía sobre cualquier cosa, pero nada me distraía del único camino verdadero, que era despertar para estar viva, así de simple y maravilloso... nada más. Y es lo que siento cuando abro los ojos y estás a mi lado, apenas logro abrirlos pero ya estoy sonriendo, mientras beso tu boca y escucho que murmuras que me amas, como en una canción.
Y no existe peso en el alma, la risa no piensa y las manos abiertas... toda yo, lo poco y lo mucho, se abre sin miedo hacia esta luz.
Entonces no sé porqué nos tropezamos a veces, nos decimos adulteces y nos sentimos desencajados sin intención. Por favor , sacude tu cabeza, mírame que estoy a tu lado..mi niña te toma la mano, te mira a los ojos, se limpia la nariz en la manga de la polera, se peina el pelo con los dedos, te sonríe justo ahora y te pide perdón.
Te propongo algo... ¿seamos felices, amor?.