Yo no lo niego. La imagen de tus ojos regados por el sol en mi balcón. La risa que me causó verte en la puerta pidiendo que te invitara a entrar. El beso suave en mi boca que dijiste habías estado esperando toda la semana. El abrazo y el silencio que agradeciste. La conversación un poco embriagada y tu piel suave al hacerme el amor. Las historias de cama y tu olor. Tus deseos de ganar un espacio que fuera solo para los dos. Todo ese día se repite en mi cabeza como una canción. Con su Adaggio y Alegro Andante , con sus acordes sensibles a los latidos de tu corazón. Buscar las señales de tu piel, la historia escondida, los motivos enclavados en cada recodo, dibujo, línea y trazo.
Pero aquí te miro y no sé si podremos lograrlo. Quizá solo terminemos siendo el sueño que de viejos nos hará sonreir. Y tras cada nariz pequeña como la tuya, buscaré unos ojos de niño bueno, una espalda firme, una boca generosa, unos brazos tensos y unas manos de dedos largos e inquietos.Tras cada mirada intensa se estremecerá mi cuerpo entero.
Pero si tan solo sigo caminando y no me aparto demasiado, tal vez logremos ese rincón que sea solo nuestro. Y podamos recorrer nuestra piel y el mundo entero como en ese día de ensueño.
Tal vez ....





