martes, 8 de julio de 2008

Amor


Sí tengo miedo de fallar....Que no seas tú ni sea yo...pero qué mas da! Más miedo me da perderte, vivir mis días sin ti...sin ti...qué prostutita trampa sería si esto solo fuera un espejismo de nuestros deseos.

Por mi parte, he decidido que quiero un corset y un vestido ancho y cortejarte como lo hice desde el primer día.
Solo que esta vez no me dejaré morder el cuello, solo retiraré mi máscara para ti, amor, para el único que me descubrió. Y me vas a tomar por debajo de la falda con los dedos -garras fieras -boca tiburona- felina. Entero te colas por debajo y me lames y bebes, casi mordiendo, mis jugos y sabores. Y te apareces nuevamente ante mí y me llevas de la mano, corriendo raudo a través del bosque, mientras va oscureciendo y solo siento mi nariz helada, que devora el olor de los jazmines y los botones de las rosas. Y hay tantos árboles, cielo mío, y corremos y me hablas sobre algunos y apenas logro atraerte hacia este boldo y rompo unas hojas en tu mano y lo hueles. Mmm qué rico, dices y sigues corriendo. Aquí, me dices y paras en seco, frente a los alcornoques, el suelo está tapizado de verde mullido y comienza a caer una garuga liviana y nos hacemos uno. Abro mis piernas y hay tanta agua dulce y tanto bosque y tú, hombre mar, amante furioso de tu mujer de árbol y lagos, te clavas en mí, llenas mis fiordos, aleluya, tu boca llenando en una cascada deliciosa mi boca que te recibe. Ven, dame, vuélcate a mí por entero, ven a tu mar abierto grande y poderoso, que recibirás la desembocadura del río de mi sexo, de mis ansias, de mis bosques.

Mar en llamas


Solo el ruido de los balancines en la noche. La plaza huérfana de niños. El vaho frío y ceniciento de la neblina.El frío. Los pasos de ambos haciendo eco en la vereda. El perro sin nombre que nos pasa mirando. El humo de tu cigarro. Las miradas en el suelo, las voces apagadas, a veces creo que podríamos no hablarnos. Siempre a mi diestra, me dijiste,el demonio siempre a mi diestra. Y enlacé mis manos a tu cintura. El tiempo detenido, el pasto escarchado, la fugaz idea que esto es solo una pesadilla. Quiero retroceder el tiempo. Quiero repetir una y mil veces este par de horas. Nunca soltar tu mano. Te lo dije, estábamos condenados a quemarnos. Somos incendiarios. Con la tinta no se juega, dije algo enojada, es un material inflamable. Tus ojos intensos como llamaradas lacerantes en mis ojos, el abrazo apretado, como si fuéramos cayendo asustados, los besos en toda la cara, los ojos, el cuello y los labios. Secaste con tu boca mis lágrimas. Nos separamos. Te diste vuelta y te seguí mirando un rato, secaste tus ojos y subías al auto. La noche puso una muralla de silencio entre ambos.

jueves, 3 de julio de 2008

Sobre vivir

Él se asomó por el ventanal. Puso su boquita en el vidrio y puso un beso, acerqué mi boca y puse mis labios en la huella de los suyos. Lo vi tan lindo, tan sonriente a pesar de mí. Tan grande y aún tan dependiente. Tan dulce e inocente.

No soy nada y la verdad, ya no me importo. Con toda tranquilidad puedo decir que mi fin es él. Si logro que vuele solo, me recluiré en algún pueblo pequeño que apenas salga en el mapa.Quisiera vivir una vida invisible.

Hace años atrás tuve un sueño.
Estaba en una casa sencilla frente al mar. Los ventanales abiertos y el aire salado inundando cada rincón. El día estaba soleado, la marea bajando, las olas enormes, nadie en la playa. Yo andaba descalza con un vestido ligero y claro. Solo se escuchaban a lo lejos unos niños jugando. Esperaba que llegara mi hijo. De pronto, sentía la puerta abrirse. Dejaba de mirar el mar y me asomaba al pasillo, luminoso y fresco, y veía a un hombre. Llevaba una maleta y la dejó en el suelo. No podía verle la cara, pero su pelo estaba lleno de canas. Mi corazón daba un vuelco. Miraba mis pies y los notaba distintos, envejecidos. Asustada, me daba cuenta que habían pasado muchos años. Volvía a mirar al hombre que estaba en la entrada.
"Aquí estoy", me decía.
Y me desperté.

miércoles, 25 de junio de 2008

La Mar


Entre los mil silencios que guardo en la almohada, te regalo este.

El oleaje del mar y tú durmiendo a mi lado.
La boca entreabierta y el mar golpeando.
Toco tus labios y el mar afuera.
Abres los ojos y revienta una ola.
Me acercas con tu brazo y corre el viento.
Siento tu aliento en mi boca y ruge el bravío mar.
Tus manos siguen por mi espalda y te juro que avanza la marea.
Comienzas a salir de tus sueños y me aprietas contra tí.
Se mojan los pies de la cama.
Abres tu boca en mi cuello y sé que la sal llega a mis piernas.
Hundo mis uñas en tu pelo, sostenme amor, que me ahogo.
Sé que estoy muriendo, siento mi piel mojada
y todo lo que me mantiene a flote eres tú.
Y me agarro de ti como mi tabla.
Con uñas manos piernas dientes y pies.
Te presiono fuerte contra mí, no quiero perderme.
Pero las olas han crecido tanto y rompen en mi piel,
en mi pelvis, en mi vientre.
Y caigo, caigo.
Me toma el mar en tu abrazo,
me vuelca entera en tu boca,
me rinde, me mata, me condena en tus caderas.
Y tarde me doy cuenta, Amor,
que eres tú
y no el mar
-quizá es lo mismo-
quien me ha quitado la vida.


lunes, 23 de junio de 2008

Súplica



Justo ahora, solo quisiera no tener que despertar. No darme cuenta que faltas, que aún quedan vestigios de ti. Tus bototos sucios en la entrada, tus camisas, tu polerón de la universidad, un par de libros que no entiendo, dos cajas enteras llenas de ti. Justo hoy desperté de un salto, las 4 pildoras que tomé no alcanzaron para toda la noche, y de pronto recordé que no estabas. En un segundo sentí en el pecho el peso del mundo.

Justo hoy te grito, te llamo, te pido. Llévame en ti, átame a tu cintura, piénsame hasta gastarme, atrápame entre tus brazos, clávame entre tu pelo, súbeme a tu espalda, sácame, tómame, búscame, muérdeme, sacúdeme, mátame. Llévame en ti, no me dejes nada.

Justo hoy me doy cuenta que yo tampoco estoy aquí.

martes, 3 de junio de 2008

Maldito demonio




Me siento impotente


porque aún no sé como hacerte pequeño,


pequeño como para guardarte entre mis manos,


para darte un beso y te quedaras dormido
acunado en mi vientre,


y te aferraras como un animalito,


te guardaras allí todo el tiempo,


te asomaras sin obligaciones,


te sanaras sin presión del mundo


y solo con mi calor quemándote la espalda


salieras un día cualquiera,


subieras a mi cuello


y me dieras una mordida mortal,


que por fin me hiciera tuya.

domingo, 1 de junio de 2008

Final

Recuerdo cuando mi amor era un edificio gigante. Mis brazos alcanzaban el mundo entero. Mis ojos la luz del faro a medianoche. Todopoderosa, inmensa, inagotable.

Ahora, de mañana, una vez que ya te has ido, justo antes que levante el sol, voy tajando en el calendario los días que faltan para que te vayas. La horas se suceden en la estúpida búsqueda de algún motivo por el cual hablar de nada. Ajustándose a la rutina ilógica del pre-abandono. Sintiendo que me muero cada segundo que avanza, cada maldita noche que nos atrapa. Y nos quedamos mirando la cama. No sabes cómo desvestirte, mientras yo bajo los ojos y me muerdo los labios. Dormimos sin tocarnos.
Lo tristemente divertido es que hay solo un momento de paz cada día y es cuando te quedas dormido. Poso mi mano en tu brazo y tú, como por reflejo, la atrapas entre tus manos y la aprietas un segundo contra tu pecho...y ya nunca más logro conciliar el sueño.